‎"Stalin, el tosco campesino de Georgia, cuya brutalidad en la represión había alarmado al propio Lenin y su esposa, Nadia Krúpskaia, era un problema de Estado que afectaba el curso popular de la revolución. La muerte de Lenin dio puerta franca al padrecito, al punto de que su esposa, Nadia Allilúeva, terminó suicidándose". Argenis Martínez

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